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Más allá del premio: educar desde la relación y no desde la comida

Jorge Mateo23 de septiembre de 20266 min de lectura

La comida puede ser útil, pero un perro que solo coopera por un premio no está aprendiendo a convivir. Hablemos de motivación, vínculo y emociones.

En Hablando en Perro trabajo sin castigos y sin depender de los premios. Esto sorprende a muchas familias, porque se ha extendido la idea de que educar "en positivo" es ir con la bolsa de golosinas a todas partes.

El problema de depender de la comida

  • El perro puede aprender a hacer cosas a cambio de algo, no a entender la situación.
  • En momentos de mucha emoción (otro perro, un gato), la comida deja de funcionar.
  • Puede generar ansiedad y sobreexcitación alrededor del premio.
  • Tapa la emoción de fondo en lugar de trabajarla.

¿Entonces la comida es mala?

No. La comida es parte de la vida del perro y puede usarse para búsquedas, juegos de olfato o masticables que le relajan. Lo que evito es convertir la relación en una transacción.

Educar desde el vínculo

  1. Entender la emoción: miedo, frustración, ilusión... cada una necesita algo distinto.
  2. Cubrir necesidades: descanso, olfato, ejercicio adecuado, alimentación.
  3. Comunicación clara y tranquila, sin gritos ni tirones.
  4. Ser su referencia: que confíe en ti porque le entiendes, no porque llevas comida.

Un perro que coopera porque confía

Cuando un perro se siente seguro y comprendido, la cooperación aparece de forma natural. Ese es el cambio que busco en cada familia con la que trabajo en Madrid: no un perro obediente a cambio de algo, sino una familia que se entiende.

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